¿Verdad o trola?

Un paseo por el parque de las ciencias de Granada podría ser un buen plan para hacer en familia. Puedes aprender sobre astronomía, química, biología, paleontología… y desde verano de 2023, de Salud Mental. Lo que podría ser una oportunidad para acercar a los más pequeños las dificultades en materia de malestar emocional y social, se convierte en una exposición que exalta un enfoque reduccionista ideológicamente biologicista donde se hace un borrado de las violencias psiquiátricas actuales como si fueran del pasado, y además se apoyan en la industria farmacéutica como patrocinadores. 

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Se exponen afirmaciones como que las camisas de fuerza quedaron atrás, y que las medidas coercitivas de restricción física solo se usan en la actualidad en caso de agitación para el beneficio del paciente. Esta idea puede parecer próxima a los ideales que se persiguen de reducción de uso de las prácticas coercitivas, pero dada la brevedad y la severidad con la que se habla del “beneficio del paciente” podría parecer que es inusual su uso desproporcionado, algo de lo que hemos sido testigos en múltiples ocasiones. Sin ir más lejos, existe el caso de Andreas, fallecida en 2019 tras ser atada 72 horas por diagnosticada de Esquizofrenia y encontrarse “agitada”. En cualquier caso, tanto la OMS a nivel mundial, como el manifiesto de Cartagena en 2016 a nivel nacional, tienden a la contención cero dado que vulneran los derechos humanos. Porque los humanos angustiados, siguen siendo humanos. https://consaludmental.org/sala-prensa/denuncia-uso-contenciones-mecanicas/

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Tras un carrusel de afirmaciones y películas podemos asistir a una especie de juego con “verdades y trolas”. Primero leemos “trolas” que posteriormente se niegan de forma contundente y categórica, despejando cualquier ápice de duda al asistente. Entre ellas, nos hemos detenido en la siguiente: “el psiquiatra es un ser malvado que te encierra, ata y empastilla hasta que te calmas”. Un “No rotundamente” nos ayuda a entender que un médico jamás recetaría fármacos fuera de su uso indicado. Este tipo de juegos resulta un perfecto enmascaramiento de “otra realidad”, una realidad relacionada con la sobreprescripción de los psicofármacos en nuestro país. España es el tercer país que más antidepresivos consume de la unión europea en 2023, y el primero en consumo de ansiolíticos, sedantes e hipnóticos del mundo en 2021. Pero estas realidades son ajenas a nuestra exposición, por lo que continuamos en el viaje que nos ofrece esta exposición que tiene como organizador a Mentescopia, la cual es patrocinada por cuatro corporaciones farmacéuticas: Jannsen, Lundbeck, Rovi y Angelini Pharma (https://www.rtve.es/noticias/20231215/espana-tercer-puesto-ue-consumo-antidepresivos/2467436.shtml) (https://www.publico.es/sociedad/ansioliticos-espana-espana-pais-mundo-toman-tranquilizantes.html).

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En una nota de prensa publicada por el propio parque de las ciencias (https://www.parqueciencias.com/sala-de-prensa/ciencia-y-divulgacion-se-unen-para-promover-la-salud-mental-en-los-jovenes/) se nos muestra la siguiente imagen con la que pretenden introducir el concepto de “la mente”. Un debate histórico que se tumba de un plumazo en la primera frase “la mente es simplemente el resultado de la actividad cerebral”. El peligro de este tipo de afirmaciones rotundas es que ofrece una respuesta unilateral, de relación causa-efecto y centrada únicamente en una explicación biologicista, obviando toda la diversidad de estudios publicados dentro del ámbito de la salud mental.

Siguiendo la misma nota de prensa se asegura que “experimentar las sensaciones y emociones de las personas que padecen enfermedades como la esquizofrenia, el trastorno obsesivo-compulsivo o el autismo contribuye a derribar mitos y estereotipos”. Sin embargo, se olvida considerar la heterogeneidad de las vivencias de todas las personas que han sido etiquetadas bajo los citados trastornos mentales, dejando a un lado las explicaciones centradas en factores sociales y vivenciales de cada persona. No se recogen ni explican en esta exposición que la categorización de los llamados trastornos mentales ha sido ampliamente cuestionados por deficiencias tanto conceptuales como empíricas (https://www.eldiario.es/sociedad/conflictos-intereses-biblia-psiquiatria-vinculos-farmaceuticas-llevan-sobrediagnostico_1_11278047.html) (https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1001190). Profesionales cercanos a planteamientos transdiagnósticos o dimensionales, como en 2013 planteaba la sociedad británica de psicología (https://www.madinamerica.com/wp-content/uploads/2015/06/DCP-classification-of-behavior-and-experience.pdf), posterior punto de partida de modelos como el marco de poder, amenaza y significado. Tal y como sabemos que trabajan los tan cuestionados sistemas categoriales en salud mental, esta exposición te invita a cerrar los ojos ante la “evidencia” que deciden mostrar.

Tras la visita a esta exposición del Parque de las Ciencias, nos acompaña una enorme preocupación por el planteamiento de un reduccionismo extremo sobre una cuestión tan compleja como es la salud mental en nuestros días, obviando, en el mejor de los casos, las variables sociales, políticas, psicológicas… y lanzando el mensaje de que las causas y por tanto, las soluciones que se requieren, deben pasar por un abordaje desde el biologicismo.

PONENCIAS 12º CONGRESO

Ponemos a vuestra disposición las ponencias y documentos aportados por los ponentes de nuestro 12º Congreso, celebrado en Córdoba en Octubre de 2023. Están en los enlaces que siguen:

ANTONIO VERGARA DE CAMPOS. FADSP. Marea Blanca gaditana:

EL DERECHO A LA SALUD MENTAL CLIC AQUI

¿ES LA SALUD MENTAL UN PROBLEMA DE SALUD PUBLICA? CLIC AQUI

ISABEL NAVARRO ZURITA. Enfermera especialista de SM.

ETIC: implementación, desarrollo actual y futuro en Andalucía CLIC AQUI

EVELYN HUIZING: Enfermera espacialista SM. Programa Salud Mental Andalucia

Trabajando en red para la prevención del suicidio CLIC AQUI

JUAN CARLOS MAESTRO. Asesor técnico del Programa de S Mental y psicólogo clínico

Recuperación y apoyo mutuo: el discurso y la vivencia/ CLIC AQUI

MARIA JESUS LEIVA CABRAL. PSIQUIATRA. USMC JEREZ

ESTADO DE ALTO RIESGO Y VULNERABILIDAD EN LA PSICOSIS CLIC AQUI

EVA MARIA DIAZ DE TERAN CARO. Responsable de EESS Sectores Sociosanitarios. CCOO

CONTEXTO Y RETOS EN FAISEM DESDE UNA PERSPECTIVA PROFESIONAL CLIC AQUI

Ana Moreno Pérez. Psiquiatra. HU Príncipe de Asturias. CLIC AQUI

Arcadia Clubhouse: No Estás Solo

Martín Téllez. Director de Arcadia Clubhouse Miembro de Proyecto Ícaro Red Icaria

Si hay una discapacidad «invisible», es la de las personas con problemas graves de salud mental. Invisible por el desconocimiento general por parte de la sociedad, por los prejuicios, estereotipos y el estigma que sobre la «enfermedad mental» campan por doquier pese a las tibias campanas de sensibilización que han venido enunciando el problema, pero no sus raíces.

El derecho a la locura, a la extravagancia, a la diferencia en la percepción de la realidad, a salirse de la autopista por donde va todo el mundo, no se ejerce o es condenado por la sociedad de los «normales». Desde los medios de desinformación a las conversaciones en la panadería de la esquina, pasando por el miedo de los propios usuarios de la salud mental a ser discriminados,
minusvalorados o excluidos, y no con falta de razón. Pero hay esperanza, otros lo han conseguido, otros se recuperan, trabajan, tienen un hogar, familia, amigos, sexualidad e incluso, después de dotarse de recursos, reducen la medicación y acaban dejando de tomarla con el consenso de los
médicos, de forma negociada. Sí, la esperanza, motor de la recuperación, pasa por conocer el ejemplo de otros usuarios, de los supervivientes de la psiquiatría y de los muchos que están en ese camino, no siempre lineal, con recaídas. Recuperación de una calidad de vida razonable y digna, de
ganar en autonomía, de tomar desde la responsabilidad y no desde la dependencia las riendas de tu propia existencia.
La recuperación pasa por darte cuenta de que no estás solo, de que tienes tu tribu y en ella hay mucha sabiduría colectiva, forjada en el sufrimiento, la alegría y la experiencia. Hay en ella muchos recursos para recuperarte, para la transformación social y para educar a los profesionales de la salud, amigos, familiares y a la comunidad en general. Recursos para crear comunidades más
habitables, no tan inhóspitas como las que los «normales» nos imponen. No basadas en la competitividad, en la ley del mas fuerte, la insolidaridad o el mercantilismo.
Arcadia Clubhouse nace como consecuencia de la necesidad de una evolución social encaminada a dar oportunidades a personas que sufren algún tipo de trastorno mental, al amparo de la nueva Ley de Discapacidad, Ley 8/2021, de 2 de junio, y la Convención Internacional sobre los derechos de las
personas con discapacidad (Nueva York, 13 de diciembre de 2006) que proclama que las personas con discapacidad tienen capacidad jurídica en igualdad de condiciones que las demás en todos los aspectos de la vida. Se impone pues el cambio del sistema vigente donde las preferencias de la
persona serán la norma para la toma de sus propias decisiones.
El movimiento de usuarios de Salud Mental ha de dotarse de recursos propios para propiciar la recuperación, crear comunidad, prevenir recaídas e ingresos, y propiciar la inserción social y laboral efectivas de los usuarios de la salud mental.
En una atención integrada de servicios de salud, estos se gestionan y prestan de modo que las personas reciban una continuidad de servicios de promoción de la salud, prevención de enfermedades, diagnóstico, tratamiento, control de enfermedades, rehabilitación y cuidados paliativos, coordinados en diferentes niveles y lugares de atención, dentro y fuera de sector de la salud, y de acuerdo a sus necesidades a lo largo del curso de su vida. La recuperación es un proceso autodirigido a través del cual las personas con antecedentes de trastornos mentales graves (TMG) mejoran su salud y bienestar dentro de sus comunidades, desarrollando oportunidades e identidades no definidas por su trastorno.

Las personas con TMG experimentan el doble de soledad que otros y es un factor de riesgo de psicosis. Los síntomas del trastorno mental conducen a una soledad persistente. El retraimiento social y la soledad se asocian a la exacerbación de los síntomas, riesgo de hospitalización, creencias
sociales desadaptativas y habilidades sociales deterioradas, falta de oportunidades de participación en actividades sociales, pobreza, mala salud física y pobre calidad de vida.
El primer Clubhouse nace de un grupo de usuarios en EE.UU. y se inicio en la Biblioteca Publica de Nueva York en 1948 bajo el nombre de “No estás solo” y se convirtió en Fountain House, pues el edificio donde se reunía tenía una fuente en su jardín. El Proyecto Ícaro comienza a reunirse en Fountain House hace 20 años con el lema ‘No estás Solo’.
Nuestra comunidad está diseñada por y para sus miembros. El personal y los miembros trabajan conjuntamente en un sistema no jerárquico. Las relaciones entre los miembros giran alrededor del trabajo y proporciona la base para dotarnos de un sentido de pertenencia. La inclusión social es un puente hacia la participación en la comunidad mas allá de Arcadia. La atención se centra en la persona en su totalidad, no en la enfermedad o el diagnostico.
El modelo Clubhouse esta estandarizado y cuenta con 12 bases de formación internacionales y un proceso de acreditación que asegura la integridad del modelo. Los estándares están organizados en torno a los siguientes conceptos: afiliación, relaciones, espacio, día centrado en el trabajo, inserción
laboral, educación, mantenimiento del centro, financiación y administración.
Arcadia esta organizada como una comunidad con unidades de trabajo. En las reuniones diarias, los miembros eligen el trabajo en el que les gustaría participar. Arcadia necesita que los miembros trabajen para que el Clubhouse funcione.
Arcadia esta desarrollando varias unidades de trabajo, entre ellas: gestión y administración, que incluye, recepción, punto de información y atención a las personas usuarias y seguimiento de las mismas, llevando un control de ausencias y realización de tareas administrativas. Restauración, ya
que cada centro dispondrá de un servicio propio de catering donde las usuarias puedan acceder al desayuno y almuerzo, si lo desean. Recuperación social que trabaja la relación entre la percepción subjetiva del funcionamiento cognitivo y el autoestigma con la experiencia de recuperación de las
personas con TMG. Capacitación formativa, donde las usuarias, deciden, de forma libre, la recuperación de sus estudios y la continuidad de los mismos, contando con el apoyo de Arcadia.
Igualmente, en capacitación profesional deciden cual quieren que sea su futuro laboral, decidiendo en consecuencia los talleres profesionales en los que desean participar. La unidad de Empleo cubre el Empleo de transición a través de un centro especial de empleo propio, o bien, empleo con apoyo
o colocación a largo plazo con la intervención del personal y empresas sociales diseñadas para brindar oportunidades de empleo a personas con discapacidades. Los miembro de forma voluntaria
cuando se ven capacitados solicitan la incorporación al mercado laboral. Por último, la unidad de Vivienda pone a disposición un parque de viviendas, tuteladas, supervisadas y finalmente autónomas para las personas usuarias de Arcadia que lo soliciten.
La Recuperación Basada en la Comunidad es una estrategia para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidades. Se logra al mejorar los servicios brindados para alcanzar a todos aquellos que los necesitan, al proveer oportunidades más equitativas y proteger sus derechos. Se
construye sobre la participación coordinada de las personas con discapacidades y sus familias, educando a profesionales, usuarios, familiares, amigos y la comunidad, por tanto a la sociedad.

Arcadia es una forma especializada de terapia ambiental que utiliza la comunidad intencional para ayudar a las personas a recuperarse de TMG. No es solo una experiencia individual, sino que el cambio es un proceso logrado a través de la comunidad. Nuestra practica social es combatir los síntomas negativos que a menudo se asocian con los TMGs.
Arcadia crea comunidades habitables, busca abolir los no lugares, reclamar nuestro territorio y gestionarlo, ser una tribu, tener un sentido de pertenencia. Ser humanidad. Autoorganizarnos, autogestionar nuestros bienes comunes, racionalizar los despropósitos del mercado sin corazón.
Salir de la apatía y ser seres productivos, no pacientes deprimidos, empastillados de ansiolíticos, de antidepresivos. Nos permite luchar juntos.
La teoría del Fortalecimiento y las intervenciones vinculan el bienestar individual con el contexto político y social más amplio y no solo con el mundo médico. En el área del bienestar mental, el fortalecimiento conecta la salud mental, el apoyo mutuo, la confianza, la autoestima, las relaciones
sociales y la participación.
El apoyo mutuo ha de ser real, nacer desde la base, de la comprensión, el amor y el interés. Su practica nos salva de morir por dentro como diría Camus en el Hombre Rebelde, nos salva del absurdo de la existencia, nos permite trascender.
Tolstoi en ‘Dios esta en vuestros corazones’, que es un libro de organización social y espiritualidad, expone como superar la etapa del Estado o pagana y centrarnos en el plano de la humanidad o religión, es igual como lo llamemos, somos todos el mismo bicho. El apoyo mutuo es la experiencia real que une a los humanos, la competitividad mata, y los locos lo sabemos, el apoyo mutuo sana y por ello queremos educar a profesionales, familiares y a las comunidades donde vivimos, precisamente en eso: en vivir con dignidad.
El diseño intencional de nuestra comunidad fomenta la “necesidad de ser necesitado”, el desarrollo de relaciones potencialmente para toda la vida, la inclusión intencional de cada miembro en las actividades de Arcadia, la reflexión sobre el progreso de un miembro a medida que asume nuevos
riesgos y adquiere nuevas habilidades y el apoyo para asumir roles en entornos fuera de la sede de Arcadia como un puente hacia la comunidad en general.
Evaluaciones aleatorias demuestran que el Clubhouse mejora de la calidad de vida y reduce hospitalizaciones en comparación con otros modelos de servicio comunitario. Supone una mayor duración del empleo y mejores salarios para los afiliados. La calidad de miembro de Arcadia está asociada con un coste reducido de atención médica, el coste del Clubhouse es significativamente
menor que el de la hospitalización parcial.
Los miembros del Clubhouse tienden a tomar decisiones saludables juntos, apoyan el crecimiento de los demás en el día a día. Nuestro programa de seguimiento a los miembros suple la falta de coordinadores de caso en los equipos de salud mental comunitarios. El Punto de Información de
Salud Mental para la ciudadania gestionado desde la recepción de Arcadia funciona como vínculo entre atención primaria, los servicios de salud mental y servicios sociales.
Las asociaciones con equipos móviles de extensión ayudan a los Clubhouse a atender a personas con problemas que actualmente les impiden participar en un entorno voluntario (comportamiento agresivo, síntomas negativos graves, agorafobia…) y ayudan a las personas atendidas por esos equipos a reintegrarse en la comunidad. Las asociaciones con viviendas y refugios apoyan la recuperación al abordar este importante factor social de la salud

Los Clubhouse también pueden ser parte de programas alternativos al encarcelamiento y trabajar con personas que estén presas a través de grupos de apoyo mutuo facilitados por miembros del Clubhouse y concertados con la institución.
La recuperación es posible para las personas con trastorno mental grave. Arcadia involucra a sus afiliados en una comunidad intencional diseñada para apoyar la recuperación, fomentando la «necesidad de ser necesitado». Las intervenciones basadas en la comunidad, como los Clubhouse, son soluciones rentables ante la falta de servicios de salud mental en todo el mundo. Las
asociaciones entre los Clubhouse y los proveedores de atención médica crean un sistema comunitario de atención que aprovecha la alianza de rehabilitación para apoyar la recuperación total de los miembros.

DESTACADOS
La recuperación pasa por darte cuenta de que no estás solo, de que tienes tu tribu y en ella hay mucha sabiduría colectiva
Nuestra comunidad está diseñada por y para sus miembros. El personal y los miembros trabajan conjuntamente en un sistema no jerárquico.
Los locos lo sabemos, el apoyo mutuo sana y por ello queremos educar a las comunidades donde vivimos en eso: en vivir con dignidad

Algunas referencias:

Facebook 

Artículo publicado en El Topo

LEER MAS EN

María Alonso Suárez1, Annette Hamilton2 Integración laboral en salud mental en el área de Londres (I): modelos, ejemplos y valores

 

 

La salud mental en tiempos difíciles.

La salud mental en tiempos difíciles. (1)

Mental Health in Difficult Times.

(Publicado en la Revista Norte de Salud Mental clic aquí-

Francisco Rodríguez Pulido.

Profesor Titular de Psiquiatría ULL. Responsable del Programa de Rehabilitación Psicosocial en Trastorno Mental Grave. Dirección de área de Tenerife.

Estimadas socios y asistentes a las Jornadas de la ACN:

Buenos días a todas. Me dirijo a ustedes en calidad de Presidente de la ACN.

Gracias a todos, los ponentes por querer aportar sus ”saberes y experiencias y valores” con nosotros, gracias a todos por haber elegido estar ayer y hoy estar con las actividades de esta asociación, gracias a la junta directiva actual de la ACN, gracias a la colaboración de Ascatec, gracias al SCS, al ISSS y al Cabildo insular de Tenerife.

A los que no están, probablemente estén en otro lado e indica nuestra escasa influencia en las esferas del poder. Siempre ha sido así. Siempre hemos arrancado los avances. Un abrazo de hermandad a todos por volver a encontrarnos de nuevo. Bienvenidos.

Expresar nuestra alegría por recuperar los espacios de convivencia de manera presencial. Durante la pandemia la AEN constituyó un ”gabinete de crisis” donde la ACN participó de manera regular colaboramos en la organizamos webinarios y encuentros zoom para seguimiento de los efectos pandemia en la salud mental y el bienestar de población. Reuniones no faltaron, pero como clínicos sabemos de la relevancia de las relaciones interpersonales de una manera cercana sin estar mediatizada por aplicaciones tecnológicas. Vale para lo que valen.

Nuestra organización, y la mejora de los servicios públicos en salud mental, se han enfrentado a los mismos ”avatares”. Aunque estas XXVI Jornadas la hemos titulado ”la atención a la salud mental y las prioridades de este tiempo”. Solo deseamos manifestar y enfatizar que hemos transitado por una sindemia. Sin duda, está ha dejado una ”huella nemica” en nuestro consciente colectivo, y se ha sentido el silencioso impacto en la ciudadanía y en los servicios públicos. Abra que aumentar su musculatura. La atención a la Salud Mental ha sido reclamada por la ONU y la OMS como una prioridad mundial para los gobiernos. Otra cosa es que la coherencia alimente las decisiones.

En este tiempo se ha venido confundiendo malestares con trastorno mental, de una manera reiterada e incluso gremialista. Hoy al menos ya sabemos con más fortaleza científica, así lo recogen los últimos informes de la OMS de marzo del 2022 donde se señalan que las mujeres y los adolescentes son las personas y poblaciones más afectadas durante la pandemia con un in- cremento de la incidencia del 20% de los trastornos de ansiedad y la depresión. Mas aún en los paises y personas de bajos y medianos ingresos.

En este sentido, para ofrecer respuestas válidas, sugerimos que se recoja se focalice la atención en ”las intervenciones de promoción en materia de salud Mental destinadas a los adolescentes para que estos prosperen”, que ha diseñado y evaluado la OMS, y se incorpore a los programas de salud escolar de Canarias. También, les aseguro, que los servicios públicos de salud mental de Canarias, en estas décadas, han acumulado diferentes experiencias de cómo relacionarnos con la atención primaria. Experiencias exitosas que por falta de decision y voluntad gestora, no se han generalizado. Experiencias de colaboración con atención primaria realizadas con enfermeras especialistas en salud mental (Jinamar) y psicólogos clínicos desde la red de salud mental (Lanzarote), incluso contamos con experiencia online de comunicación y resolución de casos (USM Ofra). Colocar psicólogos clínicos en las zonas básicas de salud, dependiente de la gerencia de atención primaria, aunque sea de manera experimental, no parece que no soluciona los problemas es- tructurales de la organización de la salud mental en Canarias, que requiere de respuestas globales no parciales, y seguramente estas consultas se saturarán en un espacio de tiempo corto, al ser utilizadas como “falsas válvulas de escape”.

Los servicios públicos de salud mental tienen “historia”. Una historia que no solo los gestores suelen olvidar. Mal hacen lo que olvida las historias de las cosas. No podemos estar vistiendo algo cuando algo sigue sin traje. Unas casas por el tejado y otras a media es un tacticismo oficial, en este momento de extrema vulnerabilidad social ahora innecesario. La salud mental, estare- mos de acuerdo, no es un gesto de propaganda.

Es verdad que no ha habido ningún tiempo fácil para las personas con trastornos mentales, más aún si estos trastornos eran graves. Recuerdo que cuando era un estudiante y me acerqué a la ACN, en su interior y en el ámbito de las revistas especializadas, había profundos debates sobre cambiar “los manicomios” (si reformarlos o si debían de desaparecer) y ahí estuvo la ACN. También, cuando llegaron las trasferencias sanitarias y se elaboró y aprobó en los noventa eI Plan de Salud; y hubo profesionales de la ACN, con nuestras propuestas y acciones para conformar un modelo comunitario de salud mental.

En el siglo XX, durante los primeros años, se elaboró y aprobó el II Plan de discapacidad de Canarias, donde tambien estuvieron miembros de esta humilde organización, realizando propuestas y materializando su ejecución. De esas aportaciones surgieron, las maneras blandas y más humanitarias para atender a las personas con trastornos más graves como son los ECA. Equipos Móviles, Equipos de Empleo y su red alojativa, aún inconclusa.

Durante un periodo desértico reclamamos un cambio de ”rumbo para la salud mental” que pasaba por un plan de salud y un plan de sa- lud mental. Cerca de una década en solitario estuvimos reclamando ambos instrumentos es- tratégicos de planificación. Los amantes de las hemerotecas pueden certificarlo. Fue una época desértica. con cambios frecuentes la administra- ción, que nos recibían en sus despachos, pero sin compromiso alguno posterior.

Luego, participamos, al ser invitados a los trabajos del III Plan de Salud de Canarias, cuya vigencia fue efímera. Y durante el 2018, aunque no se nos invitó como organización científica y de profesionales, para participar en el Plan de Salud Mental, insistimos en una serie de reinvidicaciones vinculadas a su financiación, sus prioridades y seguimiento que fueron recogidas parcialmente por el informe preceptivo del CES, que presidía por aquel entonces, el actual consejero de Sanidad, hoy ausente en la inauguración de este acto.

Siempre hemos mantenido una posición de diálogo, pero no de sumisión. También la experiencia nos ha enseñado ”momentos de avances, de retro- cesos, y de incoherencias”. Necesitamos interlocutores válidos, sólidos, y que, en democracia, la opinión de nuestra asociación, orientada a la defensa de la sanidad pública, por el celo de la independencia de criterio, y en defensa de una cultura histórica acumulada de inclusión, no sea marginada de manera unilateral como ha venido ocurriendo en los últimos años, por mantener criterios diferentes. Nuestra mano siempre ha estado y estará abierta y dispuesta al análisis para una contribución significativa para bienestar de nuestra gente.

No obstante, en esta época post COVID, a nivel mundial y local, enfrentar este presente y este futuro, es frente a la tarea pendiente de abordar adecuadamente las necesidades de salud mental y la capacidad emocional de las comunidades. A menos que haya un cambio audaz, los factores socia- les remediables (pobreza, inseguridad alimentaria, vivienda inestable, infancias sin educación, abuso y maltrato), y la opresión racial, de género y eco- nómica, harán que los sistemas de salud mental con muy pocos recursos y una misión demasiado limitada, serán insuficiente para resolver problemas apremiantes, como nos dicen los recientes in- formes del Diputado del Común, Cáritas o del CIS. Esperamos que la Estrategia Nacional de Salud Mental del SNS, el Plan de Acción del Ministerio, el Plan de Salud de Canarias, y el Plan de Suicidio de. Canarias nos coloque en una mejor posición. Nunca ha habido más Planes y Estrategias que ahora.

No quisiera terminar sellando lo urgente de las acciones a cometer. No se podrán resolver los problemas sin duplicar la inversión, sin más profesionales y sin contratos estables, sin mejoras en la participación de todos los implicados, y sin una mayor autonomía del área de la salud mental dentro de la administración del área de salud mental. Mucho nos tememos que a la tortuga le costará llegar a la meta, con un sobrecoste para la equidad, la cohesión y el bienestar de la población canaria y una vez más, estar lejos de los magnos objetivos de la agenda canaria 2030.

El COVID-19 es un síntoma temprano, pero no único de lo que vendrá. El estado de la salud planetaria y cívica se vea severamente puesto a prueba por el cambio climático y la destrucción ecológica, El cambio climático, el calentamiento de la tierra, acentuará los viejos problemas, y abriera nuevos desafíos a la salud física y mental de las personas y las poblaciones. Los últimos llamamientos desesperados de la OMS así lo predicen.

Los servicios comunitarios de salud mental deberán promover los enfoques e centrados en las personas y basados en los derechos. No debemos olvidar todos los presentes que, las personas con trastornos mentales ya no son personas sujetas al derecho sino personas con derechos, que están recogidos desde hace 15 años en la Convención Internacional de los derechos de las personas con discapacidad (ONU), que es vinculante para los gobiernos que los firmaron, entre ellos nuestro país, y en la nueva ley de 8/2021 de junio por lo que se reforma la legislación civil y procesal para el apoyo de las personas con discapacidad.

En este sentido, es obvio que los gobiernos siempre tienen que adquirir un compromiso urgente y decidido con las demandas de sus ciudadanos y la salud mental, y deberá aumentar la visibilidad en todas las acciones políticas en esta materia, pero también los profesionales tenemos que situarnos en el lado de reflexionar como ayudamos para que las cosas cambien y para hacer efectivos con nuevas iniciativas para cumplir estos derechos en los propios servicios. Por ejemplo ¿cómo garantizará el servicio que las personas: “sean capaces de tomar decisiones y elecciones informadas entre diferentes opciones para su tratamiento y atención”? o preguntarnos ¿cómo estarán representadas las personas con experiencia vivida en la toma de decisiones de alto nivel en su servicio? Y así nos podríamos realizar más y más preguntas como ayer muy acertadamente realizó el compañero Antonio Escudero en unos de nuestros seminarios.

Como reconoció la revista Lancet recientemente debemos reinventar los servicios de salud mental, pero no ocurrencias, eso sí, dentro de la cultura y la historial de los servicios públicos de salud mental de Canarias, para seguir contribuyendo al cuidado más cercano, más integral, participativo y con valores, que será el único capaz de ofrecer un mayor bienestar a las personas de manera inclusiva.

Ahora es la oportunidad, ahora es el momento, antes de la recesión económica que vendrá. Hacer para asegurar que el bienestar emocional y mental de la humanidad sea una expectativa común de la gobernanza global. Por ello nosotros desde la modestia de la ACN hemos planteado unas mínimas exigencias a la Consejería de sanidad para mejorar los cuidados de nuestra gente en materia salud mental y elaborado el documento 5 sobre la situación de la salud mental en tiempos difíciles, que podrán encontrar en la página web de la ACN (ascane.org). Ahora hay que seguir avanzando, como dice la OMS (2021) del concepto a la buena práctica en los Servicios de Salud Mental Comunitarios y Públicos. Por ello la ACN exige a las autoridades sanitarias y a las fuerzas políticas los siguientes compromisos de manera urgente:

1. Creación de una Dirección General de Salud mental con presupuestos y gestión propias.

2.Convocar la Comisión Asesora Regional de Salud Mental tal como establece la normativa vigente.

3. Publicación por parte del SCS de los Informes de evaluación del Plan de Salud Mental de Canarias (PSMC 2019-2023) del 2019 hasta 2023, tal como se recogía en el citado plan. Así mismo, se convoque comisión de evaluación abierta a los profesionales, familiares y usuarios de manera independiente. Reclamamos que se nos diga después de casi cuatros años de vigencia del PSMC que va a ocurrir a partir del próximo año cuál es el compromiso de las fuerzas políticas.

• Recibido: 17/06/2022. • Aceptado: 05/07/2022.

4. Mejorar las infraestructuras y dotación de profesionales de la atención especializada de salud mental, con más psiquiatras, más psicólogos clínicos, triplicando las cifras de enfermeras especialista y quintuplicando los trabajadores sociales.

5. Fortalecimiento de las líneas de trabajo transversales, con educación (programas de educación emocional en la adolescencia y la violencia y maltrato en los menores), apoyo psicosocial a las mujeres que han sufrido violencia de género y a los parados de larga duración, así como, a la inmigración y las personas mayores que viven solas. Igual concretar una línea efectiva de prevención del suicidio que no pasa solo por medidas sanitarias.

6. Desarrollar y completar la red de atención infanto-juvenil y para los trastornos menta- les graves, y las infraestructuras de urgencias para la atención en salud mental.

7. Desarrollar programas específicos de atención a la salud mental en el ámbito laboral.

8. Colaborar con la administración de justicia para el desarrollo de la ley 8/2021 de junio por la que se reforma la legislación civil y procesal para el apoyo de las personas con discapa- cidad en la búsqueda de formas alternativas que no sea la incapacitación.

9. Fortalecimiento de la atención primaria con ma- yor dotación de personal, más competencias, y cambio de estilo de trabajo para recuperación del trabajo comunitario y preventivo. Modelo colaborativo en la relación salud mental y aten- ción primaria. No al modelo sustitutivo.

10. Desarrollo de la ley de dependencia en el marco de la autonomía personal más que en su desarrollo de la dependencia.

Canarias, 16 Junio 2022.

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1 Palabras del Dr. Francisco Rodríguez Pulido, en la inauguración de las XXVI Jornadas ACN, 16 de Junio, con el título “La atención a la Salud Mental y las prioridades de este tiempo”. Tenerife 16-17 de Junio de 2022.

Psiquiatría biológica: ¿estamos creando enfermos mentales?

Irene Muñoz

ACABAR CON EL SOBREDIAGNÓSTICO

La neurobiología pretende incrementar los diagnósticos y tratamientos clínicos para cualquier dolencia mental. Su discurso es confuso y parece responder a intereses económicos.

El discurso de la psiquiatría biológica afirma que todos los trastornos mentales pueden y deben ser entendidos como enfermedades cerebrales. Para que esto resultara cierto, la psiquiatría biológica tendría que representar una ruptura epistemológica en la historia de la psiquiatría. Es decir, debería ser posible constatar un aporte sustancial de la neurobiología en la práctica psiquiátrica, pero esto parece no ser así.

La visión biológica como paradigma dominante en psiquiatría

En primer lugar, cabe destacar cómo la psiquiatría americana ha ido imponiendo al resto del mundo su concepción estrechamente neurobiológica de las enfermedades mentales. Esta difusión no está directamente relacionada con el éxito de este tipo de psiquiatría, ya que el número de pacientes no ha disminuido, sino al contrario. Por tanto, lo primero de lo que debemos darnos cuenta es de que estamos ante un discurso que, a pesar de privilegiar la concepción neurobiológica de las enfermedades mentales, evoluciona independientemente del progreso de la neurobiología.

El origen de la perspectiva neurobiológica: el DSM

La clasificación de las enfermedades mentales propuesta por la Asociación Americana de Psiquiatría en 1980 (DSM-3) pretendía mejorar la fiabilidad
y validez
de los diagnósticos homogeneizando los diferentes modelos teóricos que existían en la época. Dicha homogeneización también facilitaría la investigaciónclínica y biológica.

Los descubrimientos de la época acerca del párkinson y otras enfermedades neurológicas sirvieron para fomentar un clima en el que se respiraba de algún modo que era posible actuar sobre el funcionamiento cerebral si se descubría la química apropiada. Lo mismo ocurre en materia de medicamentos psicotrópicos. Sin embargo:

  • Ningún mecanismo de acción farmacológico ha sido descubierto desde hace cuarenta años. Recojo las palabras de un artículo de la revista Nature Neuroscience: “Los objetivos moleculares de las principales clases de medicamentos psicotrópicos actualmente disponibles han sido definidos a partir de medicamentos descubiertos en la década de 1960 mediante observaciones clínicas”.
  • La investigación en neurociencias no ha descubierto indicadores biológicos para el diagnóstico de las enfermedades psiquiátricas ni nuevas clases de medicamentos psicotrópicos.
  • La gran esperanza de la genética tampoco ha dado frutos. Solo se han identificado algunas anomalías genéticas cuyas alteraciones no explican más que un pequeño porcentaje de casos. El autismo sería el trastorno en el que existe el porcentaje más elevado de casos explicados por anomalías genéticas y hablamos de un discreto 5%.

Algunos contestarían a esto rápidamente argumentando que lo que sí se ha demostrado ampliamente es la fuerte heredabilidad de muchos trastornos
mentales. Pero una heredabilidad elevada no implica una causa genética. En efecto, los estudios de heredabilidad no pueden distinguir entre lo que es un efecto puro de la genética y lo que proviene de una interacción entre los genes y el entorno.

Natura / Nurtura, un debate clásico: ¿innato o aprendido?

El paso obligado fue entonces la epigenética. La epigenética trata precisamente de investigar los mecanismos moleculares que explican que un factor del entorno, por ejemplo, los abusos en la infancia, pueda causar modificaciones de la actividad genética profundas, duraderas y a veces transmisibles a la generación siguiente.

En definitiva, los estudios epigenéticos están empezando a revelar las bases biológicas de algo que ya es conocido de antiguo por los clínicos: que las experiencias precoces condicionan la salud mental de los adultos. Nada nuevo bajo el sol.

¿Son un bulo las investigaciones sobre neurobiología?

Trataremos de identificar algunas de las promesas irrealistas de la literatura científica, o lo que fue bautizado en la revista Science como “el bulo genómico”. Las preguntas que nos planteamos son:

¿Cómo se produce este discurso abusivo?

En primer lugar, existe una distancia considerable entre las observaciones neurobiológicas y las conclusiones que difunden los medios de comunicación.

Por ejemplo, si analizamos los artículos sobre el TDAH, encontraremos que se menciona una asociación significativa entre el TDAH y el gen que codifica el receptor D4 de la dopamina. Pareciera casi que el gen del receptor D4 pudiera ser presentado como un marcador biológico del TDAH. Sin embargo, el 80% de los artículos que afirman esto nos dicen que esta asociación no supone más que un bajo riesgo de presentar la enfermedad.

En segundo lugar, no es raro observar cómo resultados de estudios preclínicos son rápidamente publicados mientras que los estudios posteriores, que en numerosas ocasiones no logran demostrar lo que se proponían los primeros, no son apenas difundidos. De modo que el público oye hablar de descubrimientos iniciales espectaculares pero no es informado de que son invalidados a posteriori.

Por último, se utiliza un vocabulario que da lugar a confusión. Los términos implicado, juega un papel o forma parte de son muchas de las imprecisiones poco o nada inocentes que los medios de difusión utilizan. Sugieren una posibilidad sin afirmar abiertamente una relación causal, se curan en salud, pero suelen conseguir sus objetivos confundiendo al público y sembrando una idea falsa de una verdad poco o nada demostrada.

¿Cuál es su impacto en el público?

En otras palabras, aunque los estudios más recientes aboguen también por factores del entorno que pueden modificar la neurobiología y que no deberían ser en ningún caso olvidados, el gran público parece interpretar el hecho de que exista una base neurobiológica en los trastornos mentales como algo que excluye las causas psicológicas o sociales.

El hecho de que se dé más importancia a las supuestas causas neurobiológicas lleva a minimizar los factores derivados del entorno y a ignorar las medidas de prevención correspondientes.

¿Cuáles son sus consecuencias sociales?

No podemos olvidar que cuantas más desigualdades sociales existan en una sociedad,más aumentan los factores de riesgo de los trastornos mentales. ¿Para qué preocuparse por la pobreza, las familias desestructuradas, el bajo nivel de educación si el problema se encuentra en un exceso o un déficit de dopamina?

Sobrediagnóstico y abuso de fármacos, las consecuencias de esta visión

El discurso resulta, por tanto, una justificación de las decisiones políticas. Así, por ejemplo, si nos centramos en Estados Unidos, pionero de este discurso biológico, se asiste a una medicalización del sufrimiento psíquico. Allan Horwitz y Jerome Wakefield publican en el año 2007 un artículo excelente que se titula Cómo la psiquiatría ha podido cambiar el sufrimiento normal en un trastorno depresivo. En este artículo postulan que:

  • Existe una influencia de la industria farmacéutica hacia lo que ha sido denominado por muchos la “fabricación” de enfermedades mentales. Y es que no se descubre, sino que se reinventa lo ya conocido, se divide, se desagrupa y se enumera una serie de indicaciones terapéuticas en las que no suele faltar el tratamiento mediante algún neuroléptico.
  • Pero no solo se prescribe un mayor número de antipsicóticos, sino que también se prescriben cada vez a edades más precoces. Como clínicos, deberíamos ser conscientes de los efectos a largo plazo en el desarrollo psíquico e intelectual de un neuroléptico mal indicado por su precocidad o por su escaso balance beneficio/riesgo. Pero esa es la nueva moda, prevenir la psicosis o, lo que es lo mismo, consumir cuanto antes el mencionado tratamiento.

A pesar de que la autoridad reguladora americana (FDA) solo apruebe el uso de dichos medicamentos en escasas indicaciones, tres cuartas partes de las prescripciones de antipsicóticos infantiles son realizadas para niños que no tienen dichos diagnósticos.

  • Pero esto no es lo más preocupante: en Estados Unidos, este supuesto modelo ha hecho que el diagnóstico de un trastorno mental dé derechos. O lo que es lo mismo, es necesario tener un diagnóstico psiquiátrico para tener algún derecho. Por ejemplo, un niño con dificultades escolares solo puede recibir ayuda a condición de que sea diagnosticado de TDAH.
  • Por último, pero no por ello menos importante, es inquietante el contraste que existe entre la investigación en neurociencias en plena expansión y la degradación de los recursos asistenciales y sociales en salud mental en ese país. Pero lo más decepcionante es que la investigación en materia neurocientífica ha beneficiado muy poco a la práctica clínica.

Aunque los leaders de la psiquiatría biológica reconocen que la investigación neurobiológica ha aportado poco a la práctica clínica psiquiátrica, la mayor parte continúa prediciendo que habrá progresos importantes en un futuro próximo.

Interdisciplinariedad frente a una medicina basada en la exigencia

Los promotores de la neurobiología creen en la superioridad de su método por ser científico. No puede considerarse que la psicología y la sociología sean métodos menos racionales o rigurosos solo porque sean menos objetivos y tengan en cuenta la subjetividad de cada individuo.

Las causas de los trastornos mentales pueden ser explicadas desde diferentes puntos de vista que no son mutuamente excluyentes: neurobiológico, psicológico y sociológico.

Toda enfermedad, hasta la más somática, afecta al paciente de forma única. De ello se deduce que el sufrimiento psíquico solo puede encontrar su sentido en la historia singular del sujeto.

En palabras del neurobiólogo Marc Jeannerod, “la paradoja es que la identidad personal, a pesar de encontrarse en el ámbito de la física y de la biología, pertenece a una categoría de hechos que escapan a la descripción objetiva y que aparecen entonces excluidos de una posible aproximación científica”.

Articulo publicado en MENTESANA

¿REFORMAR LA REFORMA PSIQUIÁTRICA?

JOSÉ FABIO RIVAS GUERRERO

Médico Psiquiatra

A comienzo de los años 80, y con gran retraso, se inició en Andalucía la denominada reforma psiquiátrica, a la par que se promovían procesos similares en todo el territorio español. En este sentido, la Ley General de Sanidad de 1986 supuso un cambio radical en el marco sanitario al equiparar las enfermedades mentales al resto de problemas de salud (lo que afianzó la incorporación de la psiquiatría y de la salud mental a los hospitales generales y el cierre de los hospitales psiquiátricos). Muchos años antes –desde el final de la II Guerra Mundial– cambios similares se habían puesto en marcha en los países occidentales más avanzados (EE UU, Canadá, Inglaterra, Italia, Alemania…). Las razones que promovieron estos cambios, en principio, no fueron solo morales, ideológicas, económicas o políticas –que también–, sino de índole sanitaria. En efecto, en el discurrir de la Historia y por razones estructurales complejas que no vamos a analizar aquí, los manicomios, cuya labor asistencial se había hecho hegemónica a lo largo del siglo XVIII –sobre todo a partir de la Revolución Francesa–, en los que se había depositado las tareas de custodiar, proteger, cuidar, tratar y curar a los ciudadanos aquejados de enfermedad mental grave, en realidad, en el discurrir de los años –se trataba de abrir bien los ojos–, se habían convertido en un lugar –sin retorno– de terror, violencia y segregación de los ciudadanos más frágiles; un lugar devastador que había fracasado en la encomienda humanitaria de cuidar y proteger, y peor aún si cabe, no solo no curaba, sino que generaba su propia patología: el hospitalismo (un conjunto de alteraciones somáticas y psíquicas, en las que predomina la pasividad, la dependencia; el empobrecimiento emocional; la pérdida de interés; la acentuación de la vulnerabilidad, el deterioro, la incapacidad y la minusvalía; el negativismo; la mayor frecuencia y gravedad de enfermedades somáticas…).

Desde el inicio de la reforma psiquiátrica en Andalucía, los cambios han sido extraordinarios: se cerraron los ocho macabros manicomios existentes y, en su lugar, se fue desarrollando una red sanitaria compleja y distribuida por todo el territorio andaluz, con un total de 147 unidades asistenciales abiertas (entre ellas 78 de salud mental comunitarias), además –en todas y cada una de las provincias– de diversas unidades de internamiento psiquiátrico en los hospitales generales, unidades de rehabilitación de salud mental, comunidades terapéuticas, hospitales de día, unidades de salud mental infanto-juvenil, hospitales de día infanto-juvenil…, en la que desarrollan su labor profesional en jornada completa 2.651 profesionales (entre ellos, por ejemplo, 492 psiquiatras y 259 psicólogos clínicos, además de enfermeras, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, auxiliares de enfermería, monitores, administrativos…). A esto hay que añadir la puesta en marcha de la red específica de apoyo social de carácter intersectorial que representa la Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental (Faisem), con programas sociales y de empleo complementarios de los sanitarios y con más de 8.000 personas atendidas. La calidad de los resultados de todo esto ha sido reconocida por la propia Agencia de Calidad Sanitaria Andaluza, por múltiples profesionales de las distintas comunidades autónomas, por distintos movimientos asociativos y por organismos internacionales, como la OMS y responsables técnicos de la Unión Europea.

Ahora, cuando pronto se cumplirán los 40 años del inicio de la reforma, hay quien plantea revisar (supongo que no cuestionar) lo que se ha hecho. El afán en principio puede ser legítimo. No todo se ha hecho bien y un impulso crítico y renovado debe ser bien avenido. Es cierto que desde el inicio de la reforma han cambiado muchas cosas y esto, que implica a toda la asistencia sanitaria, no solo a la salud mental, debe ser tenido en cuenta. Cambios demográficos y en la demanda de asistencia, cambios sociales y económicos, cambios que tengan en cuenta los posibles errores cometidos y las nuevas evidencias que a nivel de la salud mental se han puesto de manifiesto en procesos similares desarrollados en todo el mundo, las nuevas políticas de género, las continuas conquistas en el reconocimiento de los derechos humanos y civiles… Sin embargo, para afianzar y mejorar lo ya conseguido en salud mental, los cambios que pudieran introducirse, como poco, deberían responder a tres características. 1) Tener en cuenta la complejidad del problema. La gestión pública, y más la sanitaria, es cada vez más gestión del conocimiento, y el conocimiento en lo que respecta a la salud mental es extraordinariamente complejo, plural, disperso entre los diversos actores implicados, con importantes zonas de incertidumbre, incluso de contradicciones. Gestionar por tanto de forma simple y reduccionista lo complejo nos aboca no solo a la ineficiencia sino a la ineficacia, a la generación de más problemas que los que se trata de solucionar, es decir, a la antigua solución manicomial. 2) La multilateralidad, pues si bien es cierto que la reforma fue el fruto –por así decirlo– de un acuerdo entre el poder político y los profesionales, esto hoy día no es posible. La variedad de agentes legítimamente implicados (poder político, profesionales, pacientes, familiares, asociaciones civiles…, cada uno con sus intereses legítimos y no siempre en todo coincidentes hacen imposible cualquier intento reduccionista. Y 3) la sensatez y mesura. En este sentido, quisiera recordar las palabras de Abril Martorell (exvicepresidente del Gobierno con Adolfo Suárez), quien, a propósito de la reforma del sistema sanitario público español, decía: «Antes de reformar un modelo hay que analizar la realidad de partida, denunciar con cariño y respeto los defectos de funcionamiento y sugerir caminos de solución», y luego agregaba: «Los experimentos en salud, en casa y con gaseosa».

Pues eso, en ese menester, bogando en esta necesaria singladura –compleja, multilateral, con sensatez y mesura–, no puede sobrar nadie, todos los agentes implicados –políticos, profesionales, pacientes, familiares, asociaciones civiles…– deberían tener asiento reservado en esa mesa. Ahí, en asentar y mejorar lo ya hecho, sí que podríamos encontrarnos.

Fernando Colina. Gente sin rumbo

Sobre si uno nace o se hace se discute sin cesar. En cambio, sobre si uno se hace pasivamente, al son que van marcando los acontecimientos, o se hace conforme a su propio plan, es cuestión sobre la que se ha dejado de hablar. La idea de construirse según un diseño, de forjarse paso a paso la personalidad y de esculpir la propia estatua, que fueron modelos de conducta durante siglos, se ha difuminado un poco. Y cuando resurge lo hace con torpeza y arrastra un aroma y un soniquete religioso bastante molesto.

Hace tiempo que los ideales sobre el modo de diseñarse han ido languideciendo. El cuidado de uno mismo se ha volcado en el aspecto físico, tanto estético como de salubridad. Hablarle a alguien de que cuide su alma resulta bastante ridículo y, además, ya no existe un lenguaje común para entenderse sobre estos aspectos. Más bien no hay lenguaje. Si uno siente la necesidad, porque le duele el espíritu o se nota víctima de un desequilibrio, prefiere refugiarse en la religión, donde todo se lo dan hecho, o ponerse en manos de un psicólogo, que va a orientarle y a decidir por él.

En la escuela ya sólo se aprenden saberes pero no te enseñan a ser. Hoy en la calle uno aprende lo que quiere tener o a quien le gusta imitar, pero poco que suene a lo que se debería hacer. El concepto de planificarse conforme a un proyecto de dominio de sí, de rectificación de los errores, de presencia de espíritu y de belleza moral, es una tarea lenta que, en este ambiente de prisas, no tiene muchas posibilidades de prosperar.

La vida, es cierto, empuja a cada quien de acá para allá siguiendo el viento fatal de los genes y los azares de la realidad, pero conviene aprender las reglas de navegación y conocer los recursos de la propia nave para no perder el rumbo, para poder identificar los límites y prepararse de continuo a rectificar. Meditar no es recogerse para pensar en Dios, rezar y esperar lo mejor de la Gracia y la Providencia. ¡Qué les aproveche a quienes así lo crean! Meditar, más bien, es repetir una serie de preguntas y avanzar alguna respuesta apropiada sobre qué he hecho, bajo qué ideales, con qué repercusión social, qué secretas intenciones guardo, qué víctimas causé y de qué manera cuido el encanto personal.

Se ha dicho que el siglo pasado fue el siglo de la esquizofrenia. La mente del hombre moderno, que no aguantó más las tensiones crecientes entre el espíritu y la materia, entre la ciencia y la espiritualidad, se rompió en dos, por lo que oyó voces extrañas en su interior y fraguó delirios más veces de lo conveniente. Este siglo que nace anuncia males diferentes. Acaba de empezar y ya se ha profetizado por algunos que las enfermedades mentales va a variar. Los esquizofrénicos lo serán cada menos porque nosotros, que ya nos vamos acostumbrando a la escisión personal, lo seremos cada vez más pero sin llegar del todo a enfermar. Por el contrario, se nos advierte sobre la creciente patología de gentes sin rumbo, de personas que han enfermado porque no saben de dónde vienen ni a dónde van, que han perdido completamente la capacidad de meditar. Son sujetos impetuosos, que se sienten siempre víctimas inocentes y les cuesta entender la palabra responsabilidad, que carecen de recursos para disfrutar del goce de la lentitud y de la lujuria de la austeridad, que siempre eligen mal a los amigos y que no conciben proyectos ni someten el deseo a una dosis dulce de voluntad. A estos males los han llamado “trastornos límites”, porque ni siquiera como diagnóstico se atreven a ocupar un lugar. Viven en las fronteras de todas las enfermedades y están llamados a ser los representantes genuinos del destierro del hombre actual.

Fernando Colina. “Gente sin rumbo”. De locos, dioses, deseos y costumbres

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