CRISTINA SÁNCHEZ (Enviada especial de RNE)
Hablar de conflictos, de guerra, de violencia, significa hablar de muerte, de amputaciones, de discapacidades físicas. Pero dentro de las consecuencias que generan esos contextos hay una que permanece invisible a la mirada y a la atención mediática. Heridas olvidadas con efectos igualmente devastadores en forma de trastornos psicológicos. Secuelas que requieren también de una respuesta a través de proyectos específicos….
Médicos Sin Fronteras considera la salud mental como parte integral de la ayuda humanitaria. La organización, fundada en 1971, ofreció atención psicológica por primera vez en 1988, a las víctimas del terremoto de Spitak, en Armenia. Su primer programa específico lo abrió en Gaza en 1990 y, desde entonces, ha prestado ese tipo de asistencia en más de 40 zonas de todo el mundo. En 2016, por ejemplo, a casi 230.000 personas. Depresión, ansiedad y estrés postraumático son algunas de las patologías que presentan quienes han vivido experiencias de conflictos, catástrofes naturales, hambrunas, desplazamiento o epidemias. Situaciones que tienen un enorme impacto en la salud mental.

