En este 28 de febrero, día de Andalucía, nos reunimos para celebrar la historia y la lucha de nuestra patria. Nosotras lo hacemos desde la convicción en la sanidad pública como un derecho inalienable, un pilar fundamental de la justicia social y de los valores que nos definen como pueblo solidario y combativo. Somos hijas de una Andalucía que ha resistido el abandono y la precarización, que ha levantado su voz en las calles para defender la dignidad de cada persona. Hoy, alzamos nuestras voces contra las políticas que buscan mercantilizar la salud, que priorizan los beneficios privados sobre la vida y el bienestar de nuestras comunidades. Reivindicamos una sanidad pública, universal y de calidad, libre de recortes y de privatizaciones encubiertas.
En esta misma línea nos oponemos a la lógica de los manicomios, que perpetúa la exclusión y la violencia hacia quienes atraviesan sufrimientos psíquicos. Defendemos un modelo de salud mental comunitario, basado en el apoyo mutuo, el respeto a los derechos humanos y la construcción de redes de cuidado horizontales.
Recordamos que en Andalucía, el cierre de los manicomios fue fruto de una larga lucha impulsada por la reforma psiquiátrica de los años 80 y 90, que culminó con el cierre de instituciones como el Hospital Psiquiátrico de Miraflores en Sevilla, el Hospital Psiquiátrico de la Salud de Granada, San José en Málaga, el psiquiátrico de Puerto Real en Cádiz, o el antiguo manicomio provincial de Córdoba. Estos cierres reflejan la voluntad de avanzar hacia una atención más humana y cercana a las comunidades, aunque todavía queda camino por recorrer. Creemos que reducir la psiquiatría a la mera gestión de “enfermedades” o restringir su labor al espacio hospitalario son formas de perpetuar una visión que nos acerca a aquellos manicomios en proceso de olvido. Y sabemos que olvidar la historia nos obliga a repetirla. Volver a estos pensamientos deshumaniza los procesos de sufrimiento, desoye la riqueza de los vínculos y los cuidados que florecen en la comunidad.
¿Cómo evitar que se repita la historia? Por supuesto, con unos recursos humanos más adaptados a la demanda, pero esto no solo significa más profesionales. Denunciamos que las carencias actuales también son el reflejo de un modelo que sigue priorizando la hospitalización y el control, en lugar de fortalecer los servicios comunitarios y las redes de apoyo que garantizan una atención digna y libre, como se pensó en la reforma. Un ejemplo claro que aúna la lógica manicomial y la tendencia privatizadora es la noticia que nos llegó en Agosto de 2024. La Junta de Andalucía manifiesta que contratará 109.500 estancias para salud mental en centros privados durante los próximos dos años. Esta medida perpetúa la lógica de externalizar la atención en lugar de invertir en recursos públicos, consolidando un sistema que fragmenta los cuidados y aleja a las personas de sus entornos comunitarios.
En este día de Andalucía, celebramos nuestra identidad, nuestra cultura de resistencia y nuestra capacidad de tejer redes, incluso en los momentos más oscuros. Somos conscientes de que la lucha por la sanidad pública es también la lucha por un mundo más justo, más humano y más libre. Por ello, convocamos a todas las compañeras a seguir organizándose, porque la tierra que alumbra las mareas blancas y verdes es también la que sostiene la esperanza de una sanidad que cuide sin discriminar, que acoja sin encerrar, que sane sin lucrarse.
Sea por Andalucía libre, por la sanidad pública, y la humanidad 🌿
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